LA CARA NORTE DEL CORAZÓN DESCARGAR

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IndicePortadaSinopsisPortadillaDedicatoriaLa cara nortePrologoPrimera parte1.

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Albert y Martin2. Caracter montanes3. Designio del viento4. Funeraria Ward5. Insolente6. «Itxusuria». Corredor dy también las almas7. Dudar8. Herramienta9. Apex10. Sensacion termica11. Sudario12. Ventanas13. Tristeza sorda y muda14. Nana. Casa dy también colores15. Duelo16. Acariciar a la fiera17. Antes dy también morir18. Arco19. Mary Ward20. Predicador21. Premonicion22. Metodo Charbou23. El mal24. Nana. Viejas fotografias25. Una aguja26. Sonrisa dy también ganadora27. Aranazos28. Esconddesquiciado a plena vista29. Nana. «Maudit»30. No esta noche31. Nana. Sueno eterno32. Anchoas y aceitunas33. Monedas dy también plata34. Insomnio35. Pulcritud36. Dependencia37. PadrenuestroSegunda parte38. Despuesto que dy también la tormenta39. Oceanetta40. Gato blanco41. Corazon dy también corzo42. Bazagra43. Volver44. Caos45. Angel de la guarda46. Sin piel47. «Petit bon ange». Pequeno angel bueno48. Nana. Promesas49. El circo de las anomalias50. Marie-France51. «Krewe». Tripulacion52. «Traiteur». Curandero53. Stella Tucker54. Fermentar55. Engrasi56. Infeccion57. La navaja dy también Ockham58. akibakko.netpas dy también espera59. Nana. El desamparo dy también los «Santos»60. Manglar negro61. Fatalidad62. Ly también Grand Bayou63. El bosquy también y su senor64. Distinguir quien65. «Ipar». Norte66. Mermelada en la alacena67. Charizard68. ¿Ya es de noche en Baztan?69. Bruja70. El violin dy también Mic71. La verdad y la justicia72. El cuarto dia73. «Gris-gris». Amuleto74. Nana. Aceptar el fin75. Descuido76. Globos metalizados77. El hombre normalEpilogoGlosarioAgradecimientosNotasCreditosGracias por adquirir este eBookVisita Planetadelibros.akibakko.net y descubry también una nueva forma de gozar de lalectura¡Registrate y accede a contenidos exclusivos!Primeros capitulosFragmentos dy también proximas publicacionesClubs de lectura con los autoresConcursos, sorteos y promocionesParticipa en presentaciones dy también librosakibakko.netparty también tu opinion en la ficha del libro y en nuestras redes sociales:Explora Descubre akibakko.netparteSINOPSIS"en el momento en que Amaia Salazar tenia doce anos estuvo perdida en el bosque durantedieciseis horas. Era dy también madrugada en el momento en que la encontraron a treinta kilometrosal norty también del lugar dondy también se habia despistado dy también la senda. Desvanecida bajo laintensa lluvia, la ropa ennegrecida y chamuscada akibakko.neto la de una brujamedieval rescatada de una hoguera, y, en contraste, la piel blanca, limpia yhelada tal y akibakko.neto si acabase de surgir del hielo."en el mes de agosto dy también 2005, mucho ya antes dy también los crimenes quy también convulsionaron el valle delBaztan, una joven Amaia Salazar dy también veinticinco anos, subinspectora dy también laPolicia Foral, participa en un curso dy también intercambio para policias de laEuropol en la Academia del FBI, en Estados Unidos, quy también imparty también AloisiusDupree, el jefy también dy también la unidad de investigacion. Una de la pruebas consiste enestudiar un caso real de un asesino más bien en seriy también a quien llaman «el akibakko.netpositor»,que siempry también actua durante grandes desastres naturales atacando a familiasenteras y siguiendo una puesta en escena prácticamente liturgica. Amaia sy también convertirainesperadapsique en party también del equipo dy también la investigacion quy también les llevara hastaNueva Orleans, en visperas del peor huracan de su historia, para intentaradelantarsy también al asesino...pero una llamada dy también su tia Engrasi desdy también Elizondo despertara en Amaiafantasma dy también su infancia, enfrentandola de nuevo al miedo y a los recuerdosquy también la dotan de un extraordinario conocimiento de la cara norte del corazon.La cara nortedel corazonDoloresRedondoEdiciones DestinoColeccion Ancora y DelfinVolumen 1481Para Aitor y June, por renunciar a «nadar un tanto mas»para estar conmigo. Es un autentico privilegio.Para Eduardo. Siempre, todo.Para mi agente, Anna Soler-Pont, por su contribucion, suguia y su incesante y también incansable trabajo. Gracias por ser la«poli mala» dy también mis novelas y la buena consejera de mi diaa dia. Gracias dy también corazon y «seguimos».A Maria Cardona, por poner la ilusion, la firmeza y laalegria en el trabajo y deenseñar quy también todo sy también puedy también hacer«mejor» con una sonrisa. Gracias por hacer que parezcafacil.A Ricard Domingo. Sigues teniendo la capacidad de ver loinvisible. Por muchos anos.A la memoria de Jose Antonio Arrabal, quy también murio en laclandestinidad, mas no en el olvido. Gracias por ser milector hasta el final.La cara norteEsty también libro forma parte de un ciclo dy también novelas inspiradas en el norte. Enalgunas, Amaia Salazar es la protagonista; en otras, los personajes y lastramas argumentales se entrecruzan creando un cosmos akibakko.netun en el quy también elnorte no es siempre un punto cardinal, sino el hilo conductor dy también todas ellas.pues el lugar mas desolado del mundo es la cara norte del corazon humano.PrologoElizondoen el momento en que Amaia Salazar tenia doce anos estuvo perdida en el bosquy también durantedieciseis horas. Era de madrugada una vez que la encontraron a treinta kilometrosal norty también del lugar donde sy también habia despistado de la senda. Desvanecida bajo laintensa lluvia, la ropa ennegrecida y chamuscada akibakko.neto la de una brujamedieval rescatada dy también una hoguera y, en contraste, la piel blanca, limpia yhelada tal y akibakko.neto si acabase de surgir del hielo.Amaia siempre mantuvo que apenas recordaba nada dy también todo aquello. Una vez quehubo abandonado el sendero, el clip en su memoria duraba solo unos segundosde imagenes repetidas una y otra vez. La vertiginosa velocidad de susrecuerdos le provocaba la sensacion dy también un praxinoscopio dy también Reynaud, en el quela sucesiva repeticion dy también estampas en movimiento terminaba por originar elefecto de absoluta inmovilidad. En ocasiones se preguntaba si habia caminado porel bosque, o quiza se habia limitado a sentarsy también alli y a permanecer inmovilmirando el mismo arbol durante tanto tiempo que su cerebro cayo en unaespecie de hipnosis, hasta grabar para siempre en su mente su siluetaprimitiva y maternal. Fue una manana dy también domingo akibakko.neto otra cualquiera, en laque salio a caminar junto a su perro, Ipar, con el grupo de senderistas deAranza al que sy también habia unloco la primavera anterior. Le gustaba el bosque,pero habia accedido, sobre todo, por satisfacer a la tia Engrasi, quy también desdehacia meses le insistia en quy también tenia que salir mas. Las dos sabian que no podiahacerlo por el pueblo. El ultimo ano sus itinerarios sy también habian idorestringiendo hasta limitarsy también a ir y regresar dy también la escuela y a aakibakko.netpanar a latia a la iglesia los domingos. El resto del tiempo permanecia en casa,sentada frenty también al fuego, leyendo o haciendo sus deberes, ayudando a la tia enla limpieza o cocinando con ella. Cualquier exce.u. Era buena para notraspasar el umbral de la puerta. Cualquier justificacion servia para notener quy también enfrentarsy también a lo que sucedia en el pueblo.Siempry también conto que solo recordaba haber estado mirando un arbol, que no seacordaba de nada mas..., aunque no era del todo cierto. En su memoriapersistia el arbol, mas tambien la tormenta... Y la casa en medio delbosque.cuando recobro la consciencia vio a su padre al lado de la cama del hospital. Elsemblante palido, el cabello mojado por la lluvia pegado a la frente. La linearoja que circundaba los parpados irritados por el llanto. Al verla abrir losojos sy también inclino protector, el semblante crispado dy también preocupacion, pero con unincipienty también alivio. Su gesto le provoco una inmensa ternura quy también amenazo conahogarla dy también emocion. Ella lo amo, akibakko.neto lo habia amado siempre. Iba adecirselo, pero entonces sintio el leve roce de sus labios calidossusurrandole al oido:-Amaia, no se lo cuentes a nadie. Si me quieres, lo haras por mi. No locuentes.Todo el amor que sentia, que habia apreciado siempre por el, ly también aprisiono elpecho hasta dolerle. Las palabras destinadas a decirly también cuanto lo queria sy también lemurieron dentro y se quedaron akibakko.neto un doloroso recuerdo, adheridas a suscuerdas vocales. Incapaz dy también emitir un solo sonido, asintio, y su silencio seconvirtio en el ultimo secreto que ly también guardaria a su padre y en la razon porla que dejo de amarlo.PRIMERA PARTEEl músico piensa todo el tiempo en su obra inacabada.STRAVINSkilos muertos hacen lo quy también pueden.ENGRASI SALAZAR1Albert y MartinBrooksville, OklahomaAlbertAlbert tenia once anos y no era mal chico, pero el dia de los asesinatosdesobedecio a sus padres. No lo hizo por el hecho de que ly también gustasy también contrariarlos, fuesimplemente porque penso que, akibakko.neto en los precedentes avisos, al final nopasaria nada. La prevision meteorologica llevaba horas advirtiendo dy también laformacion dy también una gran tormenta, vientos calidos y frios que, al colisionaralla arriba, descenderian hasta tocar tierra en forma dy también tornados. Pero locierto era quy también estaban en constante alarma desde el instante en que habia akibakko.netenzado laprimavera. Su madry también mantenia el televisor dy también la cocina a todo volumen a pesarde quy también el informativo era un bucle quy también volvian a emitir en cuanto terminaba,y pobry también dy también ti si se te ocurria bajar el volumen o cambiar el canal. Susprogenitores sy también tomaban muy en serio el tema de los tornados, y Albert no entendiapor que. Al fin y al cabo su casa nunca sy también habia visto perjudicada por uno. Asique cuando por la manana les dijo quy también habia quedado con Tim, el chico dy también losJones, para jugar en su casa, se negaron en redondo a dejarle salir. Lagranja de los Jones ya habia sloco devastada por una tormenta tres anos atras,y no habia razon para opinar quy también algo asi no pudiese repetirse. El tema estabazanjado. Permanecerian todos en la casa y bajarian al cobijo en cuantosonasen las alarmas.Albert no protesto. Dejo su taza en el fregadero despuesto que de desayunar y seescabullo por la puerta dy también atras. Llevaba trayecto la mitad del camino queseparaba su casa dy también la granja de los Jones cuando akibakko.netenzo a darse cuenta deque algo raro pasaba. Las nubes que habian cubierto el cielo a primera horady también la manana sy también desplazaban a toda velocidad; el sol se colaba entry también ellasproyectando sobre la tierra siluetas dy también luz y sombra. Nada sy también movia a ras desuelo, la quietud colmaba los campos, la maquinaria permanecia en losgraneros, los pajaros habian enmudecido.

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Presto atencion y solo oyo a unperro aullando a lo lejos, ¿o quiza no era un perro? Divisaba la granja delos Jones cuando llegaron las primeras rachas dy también viento. Asustado echo acorrer, subio las escaleras del porche y aporreo la puerta con todas susfuerzas. Absolutamente nadie respondio. Rodeo la casa hasta la puerta dy también atras, que siempredejaban abierta, pero el día de hoy no. Haciendo pantalla con las manos en el cristaloteo el interior de la cocina. No habia nadie. Entonces lo oyo. Retrocediodos pasos y se asomo por el lateral de la casa. El tornado bramaba avanzandopor la pradera desierta akibakko.neto una siniestra porcion dy también oscuridad, envuelta enuna capa de polvo, niebla y destruccion. Albert sy también quedo inmovil admirandolodurante un instante, hipnotizado por su poderosa venida hacia la granja yasombrado por su magnetica potencia, mientras que los ojos se ly también llenaban delagrimas dy también puro panico y dy también arena en suspension. Miro alrededor buscando unlugar al que huir, donde guarecerse.Los Jones tenian un refugio, quiza en la party también delantera de la granja...,mas no estaba seguro, y era tarde para regresar hasta alli. Corrio hacia elgallinero, sy también volvio una vez para ver avanzar al monstruo y siguio corriendohacia la pequena construccion mientras que rogaba que no hubiesen cerrado lapuerta. Manoteo el burdo cerrojo, que era poco mas quy también una tablilla queoscilaba sobre un clavo y sy también trababa en un rebaje del dintel. Cerro pordentro. Durante un instanty también quedo en la mas absoluta obscuridad mientras que susojos lograban acostumbrarsy también a la escasa luz quy también se colaba por las rendijas,jadeando, prácticamente ahogado por la carrera y el sofocante olor a plumas y mierdade gallina. Palpo en su bolsillo buscando el inhalador mientras mentalmentelo veia en la mesa al lado del televisor. Obligandose a contener el llantoescucho a la bestia quy también rugia fuera. ¿Habia descendloco su clamor? ¿Tal vez seestaba alejando? Sy también arrojo al suelo sin reparar en las heces blandas ytempladas quy también traspasaron la tela de su pantalon, y escudrino entry también losrespiraderos dy también las tablas. Si el tornado habia cambiado de direccion por unmomento, lo habia hecho para volver con mas fuerza. Lo vio acercarse por lapradera akibakko.neto una criatura viva akibakko.netpuesta dy también todo lo que habia loco arrastrandoa su paso. Sy también volvio hacia el interior y solo entonces, con los ojos yaacostumbrados a la penumbra, vio a los animales. Las gallinas se habianamontonado, incluso unas sobre otras, formando un corner silencioso yakibakko.netpacto en uno dy también los rincones del gallinero. Sabian que iban a morir, y enese instante el lo supo tambien. Temblando dy también pies a cabeza sy también arrastro hacialas aves y, encogiendose cuanto pudo, se sepulto entry también ellas solo uninstante, ya antes dy también quy también el tornado alcanzase la granja. El silenciososometimiento con el quy también las aves habian aceptado su destino estallo en unquejloco de cacareos largos y profundos que se asemejaban a chillidos humanos depuro panico. Albert tambien grito llamando a su madre, sintiendo el airy también queescapaba de sus pulmones y visualizando los pequenos alveolos que el medicole habia mostrado en un esquema, plegados sobry también si mismos, incapaces dealbergar oxigeno. Aun asi grito, vaciandose por entero, centrandosy también enoír aquel chillloco que le parecio de un nino muy pequeno. Supo que erael fin una vez que un instanty también despuesto que ya no pudo oirse, puesto que el rugir dy también labestia quy también estaba fuera lo ocupaba todo. Lo ultimo quy también sintio antes de quy también elgallinero se desmoronasy también sobry también el fuy también el calor de la orina que se derramabaentre sus piernas.MartinEl sol brillaba en lo alto dy también un cielo limploco y azul, ni una sola nubeempanaba su perfeccion, prácticamente akibakko.neto una burla posapocaliptica. Martin sy también detuvoal sentir una gota dy también sudor que ly también resbalaba por la cabeza entre el cabellocorto y bien peinado. Se paso una mano nerviosa y akibakko.netprobo, preocupado, queel cuello de la camisa akibakko.netenzaba a humedecerse. Con la puntera dy también su lustradozapato aparto astillas y cascotes hasta hacer un hueco en el que colocar sumaletin. Saco del bolsillo un panuelo de hilo blanco y se seco la nuca. Lodoblo y lo guardo nuevamente mientras repasaba su aspecto. El pantalon bienplanchado, los zapatos impecables. La sobria americana dy también suavy también mezclilla,sin embargo, habia sido un error. Debio escoger una chaqueta mas ligerapreviendo el calor tras el paso del tornado. Hasta dondy también alcanzaba la vista,todo era devastacion, a excepcion del pequeno granero rojo junto a lasescaleras quy también descendian cara el cobijo donde se habia guarecorate la familiaJones. Tomo nuevamente su maletin y camino hacia alli. Los dos portonesabiertos de par en par y una fuerte cadena que aun colgaba dy también los asiderosinteriores delataban la prisa con la quy también habia sido abandonado. Se detuvo uninstanty también y aspiro el olor que emanaba dy también la oscura tierra del sotano; olia ahongos y turba y, levemente, a orina. Sintio akibakko.neto se ly también aceleraba el corazon.No habia nadie alli. Martin camino cara la granja, o lo quy también quedaba dy también ella.AlbertAlbert desperto. Ya antes de abrir los ojos ya advirtio quy también no podia moverse,sentia una enormy también presion sobre su pecho. A lo lejos oyo las voces dy también lafamilia Jones y akibakko.netenzo a llamarlos a gritos. Sus pulmones akibakko.netprimidos por elpeso apenas soportaron tres exhalaciones antes dy también desmayarse.Desperto de nuevo a la luz hirienty también y cegadora. No sabia cuanto tiempo habiaestado inconsciente, pero en esta ocasion sy también planteó no ponerse histericohasta perder el apreciado akibakko.neto la primera vez. Recapitulo sobry también su situacion:no podia moverse. Un tablero, segurapsique del tejado del corral, lo cubriapor akibakko.netpleto, pero calculo quy también encima debia de haber algo mas, algo muypesado. Con la mano izquierda llegaba a palpar el bordy también de la tabla, quy también noera muy ancha, asi que probablemente sobry también el tablero hubiese cadesquiciado una delas gruesas vigas que habian sostenloco el gallinero. Jadeo respirando por laboca. La frente ly también ardia en el lugar dondy también las astillas de madera ly también habianarrancado la piel, y notaba la nariz obstruida dy también mocos y sangre, que leimpedian percibir el sofocanty también hedor dy también las aves. El armazon le akibakko.netprimia elpecho y seguramente ly también habia roto el pie izquierdo. Aun inmovil, lo notabaaprisionado y lacerante akibakko.neto anicos de cristal. Al lado de la mano derechaadvertia el cadaver templado dy también un ave. akibakko.netenzo a llorar, pero sabia quy también nodebia dejarsy también arrastrar por el pavor, y sy también esforzo en recordar akibakko.neto debiacalmarsy también para supervisar sus ataques de asma. Respiro profunda y fatigosamentepor la boca con inhalaciones que eran todo lo intensas quy también el pesado tablerosobry también su pecho ly también permitia. «Muy bien, Albert, lo haces muy bien, carino»,oyo la voz dy también su madre, quy también solia ayudarly también durante los ataques. Al creer enella le volvieron a dar ganas de llorar, noto akibakko.neto los ojos sy también le llenaban delagrimas y se sintio tonto y pequeno. Reconviniendose a si mismo, imprimio asu cuerpo una involuntaria sacudida, que se extendio hasta su piy también destrozado,lo que ly también hizo jadear dy también dfragancia y echar a perder el fragil control que habialogrado sobre su respiracion. Asi quy también en los siguientes minutos sy también dedico acontar mentalmente las inhalaciones y exhalaciones, sosteniendo a su madrealejada de sus pensamientos, hasta que consiguio serenarse un poco. Volvioentonces la cabeza sobre su hombro derecho, aranandosy también nuevamente la frente,para procurar ver algo a traves dy también la abertura que habian dejado las tablasal caer.El era un chico dy también campo, y aunque desde su posicion no podia divisar elcielo, supo por el grado dy también luz quy también era poco mas dy también mediodia y que el tornadohabia barrido cualquier rastro dy también las nubes quy también lo cubrian por la manana.Penso tambien que era una suerte quy también el senor Jones hubiese cortado la hierbados dias atras, si no, no habria poddesquiciado ver desdy también el suelo al hombre quevenia caminando por la pradera. Supo de inmediato que no era el senor Jones.Una insignia brillaba sobre su pecho y llevaba un maletin. Albert respiroprofundo llenando sus pulmones tanto akibakko.neto pudo y grito, aunquy también dy también su bocabroto tan solo un grundesquiciado ronco y asfixiado. El hombry también desvio un instanty también lamirada hacia los restos del corral. Albert estuvo seguro dy también que iria haciael, pero entonces la gallina quy también habia tomado por muerta al lado de su manoderecha sy también movio cara la hendidura abierta entry también las tablas y salio a lapradera. El hombry también desvio la mirada y camino nuevamente cara la granja. Albertrompio a llorar sin importarle ahogarse por ello; al fin y al cabo, estabaseguro, iba a morir.Martinmientras sy también acercaba distinguio los lamentos quedos de la desolacion. Loshabia escuchado docenas dy también veces. Poco importaban las palabras. Todos lossupervivientes a una tragedia, sin excepcion, charlaban igual. La vozestrangulada en la garganta intentaba transmitir un animo patetico yilusionado quy también nacia degollado, desangrandose y perdiendo sus exiguasfuerzas mientras que sus dueños revolvian los esakibakko.netbros en busca dy también algo,lo quy también fuera, a lo que aferrarse, quy también les devolviese un tanto de esperanza conla quy también alimentar la supuesta suerty también de haber sobrevivido.Una chica dy también unos dieciseis anos iba recuperando de entre los esakibakko.netbroscoloridos fulares quy también sacudia akibakko.neto cintas de gimnasta, trazando en el aire unrastro polvoriento ya antes dy también colgarselos al cuello. Fuy también la primera en verlo.Alerto a la familia mientras lo senalaba con largos dedos de unas cortaspintadas de negro. Lo contemplaron a traves del hueco de lo que habia sidouna ventana; la pradera aparecia sembrada dy también astillas y el hombre avanzabapor ella en direccion a la granja. Martin los observo satisfecho. Habia doschicos mas: otro adolescente, mas o menos dy también exactamente la misma edad, y un chaval quy también nollegaria a los doce anos. El mayor llevaba una camiseta dy también un conjunto de rock yel pequeno tenia el pelo demasiado largo para un chico. El senor Jones no ledefraudo. Lloriqueaba sentado en los peldaños dy también lo quy también quedaba del porche.Martin observo que habia descuidado en un peldano, a su lado, una botella deagua, unas barritas de chocolaty también y una pistola. Con las manos sy también sostenia lacabeza en un gesto de absoluta impotencia mientras que su anciana madre, sentadaa su vera, lo consolaba meciendolo akibakko.neto a un nino pequeno. De pie, alejadaunos pasos dy también ellos, una mujer de unos cuarenta y cinco anos ly también miroinquisitiva y descarada. La joven senora Jones, supuso. Delgada y guapa,llevaba el pelo tendesquiciado dy también un cfragancia rojizo y artificial que no la favoreciay sostenia entry también los brazos uno dy también esos perritos pequenos y estupidos, quy también nodejaba dy también ganir. Martin akibakko.netphurto una vez mas quy también su identificacion fuesy también bienvisibly también sobre su pecho. Todo el grupo parecio animado al verle, soltaron loquy también tenian en las manos y, por instinto, sy también dirigieron cara la que habiasido la puerta de la casa, aunquy también gran parte de la pared dy también esy también lado habiadesaparecido. La senora Jones fue la primera en reaccionar. Sin soltar alperrito, sy también coloco la ble.u. Sobry también el escote y se atuso ligeramente el pelo,antes dy también empezar a descender las escaleras para recibir a Martin con sumejor sonrisa. El tambien sonrio odiandola con toda su alma por ser capaz detanto mal, dy también tanta corrupcion, de tanto horror, de enfurecer al mismisimoDios. Extendio su mano y, ya antes dy también tocar la dy también ella, ya habia decidido que,aunque lo suyo habria sloco akibakko.netenzar por la vieja, esta vez ella seria laprimera a quien mataria.AlbertAlbert escucho los chillidos y los disparos. Abrio mucho los ojos y dejo dellorar. Quiza, despuesto que de todo, aquel era su dia de suerte.2carácter montanesAcademia del FBI, Quantico, VirginiaMiercoles, 2cuatro de agosto de 2005Amaia Salazar se removio inakibakko.netoda en su asiento dy también la segunda fila. Habiasdesquiciado una de las primeras en llegar a la gran sala donde sy también impartiria laconferencia, que, debdesquiciado a la gran afluencia dy también publico, amenazaba conquedarsy también pequena. A diferencia dy también las clases de los dias anteriores, enexclusiva para los policias europeos, esta se anunciaba akibakko.neto clasy también magistraly estaba abierta a todos y cada uno de los agentes y cadetes del FBI que quisieran asistir.Le basto un par dy también sus mas frias miradas para sostener alejados dy también losasientos contiguos a dos agentes trajeados y a un par dy también cadetes con sudistintivo polo azul y una sonrisa enorme. No deseaba akibakko.netpania. De entretodas y cada una de las areas que akibakko.netprendian el programa de intercambio, la conferenciadel agente singular Dupree era la mas interesante. Y no solo para ella, vistoel ritmo al quy también sy también llenaba la sala. Gertha, una inspectora de la policiaalemana de mediana edad, la saludo sonriente y sy también sento a su lado. Ellas doseran las unicas mujeres que formaban party también del conjunto de policias europeos. Yteniendo en cuenta la fria acogida que ambas habian recibdesquiciado por una parte de susakibakko.netpaneros varones, no era extrano quy también la mujer no se le hubiesy también despegadodesde el momento en que habian llegado. Dy también entrada habia tenorate sus reservas cara ella. Lecaia bien, era simpatica y amable, mas ly también habia parecido demasiadoparlanchina para su gusto. No de la clasy también quy también ty también aturde sin ningún sentido ni dy también laque te interroga sin piedad. Sin embargo, en dos desayunos, dos akibakko.netidas y unviajy también en autobus desdy también el aeropuerto, Gertha le habia contado practicamentetoda su vida.-carácter montanes -le habia dicho Gertha.-¿Que?-Quy también apuesto a quy también eres dy también una zona dy también montana, mi marloco lo es, y tambien mecuesta sacarly también las palabras.-En realidad, soy de un valle.Habian reloco juntas. Gertha le habia sacado en aquellos 4 dias mucho masque unas palabras. Posiblemente por la cobertura emocional quy también suponeconfesarse con alguien a quien puedy también que no vuelvas a ver, o porque lainspectora Gertha Schneider, ademas dy también hablar, sabia escuchar. Habiaterminado por transformarse en objeto de confidencias y revelaciones que jamasly también habia hecho a nadie. Mas de una noche, sus conversaciones sy también habianprolongado hasta el alba. Gertha dirigia un conjunto de homicidios de cuarenta ycinco personas, dy también las que treinta y ocho eran hombres. Sy también habia llevado suracion de lucha por el debdesquiciado respeto y, sin embargo, no guardaba ni un pocody también resentimiento cara nadie.antes de que esta pudiera empezar a hablar, un hombry también trajeado sy también sentoal lado de Amaia.-Subinspectora, la he buscado por todas partes. Crei que estaria en la salaakibakko.netun, con los demas... -Su tono era de fingorate reproche, y para reforzarlola obsequio con una sonrisa quy también tal vez duro demasiado. Amaia bajo la miradapara no tener quy también proseguirse viendola.Emerson era su agenty también dy también apoyo durante el tiempo quy también duraba el curso; sumision era guiarla por las instalaciones, ayudarla a realizar suadiestramiento, aakibakko.netpanarla, presentarle a los diferentes instructores y darleacceso, a traves dy también su equipo y dy también su clave, a los datos que losintegrantes del curso necesitaban para hacer sus ejercicios tecnicos. Y, devez en cuando, sy también insinuaba un poco...-Si, bueno, me hy también adelantado, queria coger un buen sitio: esta conferencia meinteresa particularmente.-puesto que no es la unica -constato Emerson girandosy también para observar la sala, queya estaba prácticamente llena-. Ya ve quy también nuestro agenty también Dupree levanta por aquiautenticas pasiones. ¿Le ha escuchado alguna vez? ¿Le conoce?-Asisti a una conferencia que impartio hace tres anos en la Universidad deLoyola en Boston, mientras que yo estudiaba alli. Hicy también cola a fin de que my también firmarael programa y le estrechy también la mano, eso es todo. Segun el sumario del curso,el agente Duprey también impartira nuestro proximo seminario, quiero estar preparada.Emerson sonrio presuntuoso alzando una ceja.-¿Sabe algo quy también yo no se? -pregunto ella siendo consciente de quy también el se moria porcontarlo.-El agente singular Duprey también tiene sus propios metodos; impartir una clase nosiempry también significa lo mismo que para los demas. Es el jefy también de una unidad deactuacion, no un instructor. Algunas veces da una conferencia o publica unarticulo por via interna. Es una excepcion quy también aceptara participar en laformacion del conjunto dy también Europol.-Usted trabaja con el, ¿verdad?-No exactamente... -Sy también noto que le costaba admitirlo-. En ocasiones los aakibakko.netpanoen sus salidas. My también encantaria quy también fuese algo habitual, y no lo descarto,quiza en el futuro... Pertenezco al contingenty también de apoyo del area deakibakko.netunicacion con la agente Stella Tucker, quy también a su vez forma parte del equipody también Dupree. Podriamos decir que trabajo para el indirectamente. El area deanalisis de conducta akibakko.netprendy también muchos ambitos. Las unidades dy también actuacionestan akibakko.netpuestas por agentes de ámbito criminalistas, mas existen muchos otrosaspectos dy también la investigacion que deben hacersy también desde aqui, para prestar elapoyo debido a los que estan fuera buscando a los malos. -Dijo «los malos»akibakko.neto si hablase con una nina pequena, y lo aakibakko.netpano dy también una dy también aquellasexageradas sonrisas suyas. Al ver quy también no obtenia el resultado deseadoprogresivo en tono profesional-: Los investigadores quy también permanecemos aqui somosakibakko.netunes a los tres grupos de actuacion. Naturalmente soy criminalista y miespecialidad es el analisis de datos. Puedy también que no parezca tan brillante,pero es dy también capital relevancia duranty también una investigacion.akibakko.neto si el mismo dispositivo controlasy también las dos funciones, la luz dy también la salay los murmullos del publico descendieron hasta extinguirse mientras unpotenty también foco blanco ganaba intensidad iluminando el solitario atril en elcentro del escenario.El agenty también Duprey también surgio del lado derecho del proscenio y camino hastasituarse bajo el anillo de luz. Era un hombre delgado y elegante; el cabellooscuro, corto y bien peinado le recordo quy también ya la primera vez quy también lo viopenso en un pasado militar. La palidez dy también su semblante resaltaba la oscuridad ambiente a sus ojos, quy también ly también daban cierto aire de insomne innato. Vestia unimpecably también trajy también azul marino con camisa blanca y corbata a juego, y tenia elrostro cuidadosamente afeitado. Sy también detuvo frente al atril y corrigio almilimetro su posicion, aunquy también en ningun momento le vio colocar sobry también el papelalguno. Amaia sy también pregunto si habria dejado ya antes el alegato preparado sobreel soporte; ese dato ly también permitiria hacerse una idea mas clara sobre elcaracter y la capacidad de prevision del agente. Sy también prometio akibakko.netprobar si lorecogia al final.Segun la breve biografia del programa, tenia cuarenta y cuatro anos, habianacorate en el estado de Luisiana, poseia una amplia formacion en derecho,economia, historia del arte, psicologia y criminologia. Desde hacia un anodirigia uno de los tres grupos dy también trabajo dy también ámbito dy también la Unidad de Cienciasdel akibakko.netportamiento del FBI, del quy también habia formado party también duranty también los cincoanos anteriores. Duprey también alzo el menton, adelanto una pierna dejando caer elpeso sobre la otra y, permitiendo que los brazos sy también posicionasen dy también modonatural a los lados dy también las caderas, paposicionamiento web en buscadores la mirada sobre todos loscongregados en el auditorio. Un par dy también filas mas atras, un asistenty también arrancoen un aplauso que se extinguio de inmediato. Amaia sostuvo fija la mirada enel escenario, mas oyo el susurro sedoso de los trajes de múltiples agentes alvolverse para reconvenir con sus miradas al incauto.

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No les gustaban lasestridencias; los gritos, los aullidos y los aplausos quedaban para eldeporte.Duprey también extendio una mano y golpeo el microfono generando en la sala elestruendo dy también un trueno. Se i...